Un túnel bajo la Ruta 5 cerca del río Lontué nos dejó una lección clara: el limo arenoso de la terraza fluvial se comporta distinto a los 8 metros que a los 15. En Curicó, con una población que supera los 150 mil habitantes y un subsuelo marcado por depósitos aluviales del Maule, abrir un paso subterráneo sin un perfil geotécnico detallado es jugar con fuego. Nuestro equipo técnico se encarga justamente de eso: perforar, muestrear y modelar el macizo antes de que entre la tuneladora o se arme el sostenimiento. Aplicamos metodologías de clasificación que cruzan la granulometría con ensayos de plasticidad para predecir el comportamiento frente a la excavación, y complementamos con ensayos triaxiales cuando la obra exige parámetros de resistencia al corte bajo confinamiento real.
En suelo blando, el 80 % de los problemas en túneles aparecen en los primeros 20 metros de excavación si no se modela bien la zona plástica.
